Ya solo pasa él. Unas cuatro veces al día, para allá, para acá, para allá, para acá. Solo él.
Hubo un tiempo que estaba "la Ratia", esa suerte de tren carretero que venía desde Llay Llay a las 7 de la mañana parando en toda y cada una de las estaciones y que era conducido por un señor de tal apellido. En la tarde se regresa desde el puerto. O el expreso, misterioso y grave, que pasaba en algún horario secreto lleno de gente desconocida desde Los Andes o hacia Los Andes. Para mí, siempre iba vacío, como un tren fantasma que en nuestras estaciones no paraba. Y antes, sin que yo jamás lo viera, el mítico tren a Santiago, valiente e intrépido porque cruzaba las cuestas hacia la capital.
Hubo un tiempo que estaba "la Ratia", esa suerte de tren carretero que venía desde Llay Llay a las 7 de la mañana parando en toda y cada una de las estaciones y que era conducido por un señor de tal apellido. En la tarde se regresa desde el puerto. O el expreso, misterioso y grave, que pasaba en algún horario secreto lleno de gente desconocida desde Los Andes o hacia Los Andes. Para mí, siempre iba vacío, como un tren fantasma que en nuestras estaciones no paraba. Y antes, sin que yo jamás lo viera, el mítico tren a Santiago, valiente e intrépido porque cruzaba las cuestas hacia la capital.
La Ratia era nuestro preferido. Paraba en la estación oficial, la de "Ocoa", y paraba en Villa Prat. Justo antes de la estación, mirando hacia el Aconcagua, hay una curva que no permite ver si el tren viene o no. Lo primero, entonces, era el silbido lejano del tren cruzando Los Maitenes y luego aparecía, juvenil como era, alegre, lleno de gente y de bolsos y de olores, porque toda la gente se iba a la playa. Siempre que lo vi fue verano, fue madrugada, fue viaje al mar.
Ahora solo queda este tren. Es un poco como aquellos abuelos llenos de energía, bailarines y brincadores, pero abuelos al fin y al cabo. A veces nos sorprende con su bramido gutural y su larga cola de tambores con cobre. A veces bromea y se detiene, simplemente, ahí, en medio del paso de la vía, sin que nadie ni nada le importe. Tiene su genio y tiene sus años, por eso lo queremos y lo sentimos parte nuestra.